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Cumbre de la ONU en Mongolia moviliza 12.000 millones contra desertificación

La COP17 reúne a decenas de naciones con el objetivo de financiar estrategias contra la sequía global en medio de una crisis climática severa.

Redacción Tribuna Nacional
Foto: moncloa.com

La COP17 de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación se desarrolla esta semana en Mongolia, donde representantes internacionales han comprometido 12.000 millones de dólares para combatir la degradación de tierras y las sequías recurrentes. Este encuentro, que congrega a decenas de países, busca establecer mecanismos financieros y técnicos para frenar el avance de la desertificación que afecta gravemente la seguridad alimentaria mundial en un contexto marcado por olas de incendios sin precedentes.

La delegación mexicana, encabezada por funcionarios de la SEMARNAT, participa en las mesas de trabajo para alinear las políticas nacionales de conservación de suelos con las metas globales. La representación nacional ha señalado que la inversión internacional resulta crucial para fortalecer los programas de restauración de ecosistemas, especialmente ante la vulnerabilidad que presentan diversas regiones del territorio mexicano frente a la escasez hídrica prolongada.

Durante las sesiones, los países participantes han propuesto la creación de un fondo de respuesta rápida para atender las zonas más afectadas por la pérdida de fertilidad en los suelos. Esta iniciativa pretende facilitar la transferencia de tecnología agrícola y la implementación de sistemas de captación de agua, buscando mitigar los efectos sociales y económicos que la aridez extrema genera en las comunidades rurales y agrícolas que dependen directamente de la tierra.

Los expertos de la ONU advirtieron durante la jornada inaugural que, de no actuar con prontitud mediante estos recursos, la productividad agrícola mundial podría sufrir daños irreversibles en la próxima década. El compromiso financiero anunciado en Mongolia se presenta como una medida de contención para estabilizar los ecosistemas degradados, aunque los países participantes aún deben definir los calendarios específicos de aportación y los criterios de ejecución para garantizar que los fondos lleguen a las regiones más necesitadas.

Esta cumbre en Mongolia se consolida como un punto de inflexión en la agenda climática internacional, desplazando el foco hacia la resiliencia del suelo como un pilar fundamental para la estabilidad global. La cooperación técnica entre naciones será evaluada en las próximas reuniones de seguimiento para asegurar que las inversiones logren una transición efectiva hacia prácticas de manejo sustentable en los territorios más castigados por el cambio climático.

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