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La ciencia ante los sismos: alcances y limitaciones en México

Tras el Segundo Simulacro Nacional 2026, especialistas explican por qué la predicción exacta de terremotos sigue fuera del alcance científico actual.

Redacción Tribuna Nacional
Foto: eleconomista.com.mx

El pasado 19 de septiembre, México llevó a cabo el Segundo Simulacro Nacional 2026, un ejercicio preventivo coordinado por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana para evaluar la capacidad de respuesta ante un evento sísmico de gran magnitud. Esta actividad, que movilizó a instituciones y ciudadanos en diversas entidades federativas, subraya la importancia de la cultura de la prevención en un país con alta actividad telúrica, donde la incertidumbre sobre cuándo ocurrirá el próximo movimiento telúrico es una constante inevitable.

Desde una perspectiva científica, es fundamental distinguir entre la predicción y la evaluación del riesgo. Actualmente, el Servicio Sismológico Nacional y centros de investigación como el Instituto de Geofísica de la UNAM cuentan con tecnología avanzada para detectar sismos en tiempo real y emitir alertas tempranas. Sin embargo, no existe metodología, ni en México ni a nivel global, capaz de determinar con precisión matemática la fecha, hora o magnitud exacta en la que se registrará un temblor de tierra.

La geofísica moderna basa su trabajo en el análisis de datos históricos y en la identificación de zonas de acumulación de energía en las fallas geológicas. Estos modelos permiten a las autoridades de Protección Civil elaborar mapas de riesgo y actualizar los reglamentos de construcción para mitigar los daños estructurales. Aunque se pueden establecer probabilidades sobre la ocurrencia de sismos en determinadas regiones a largo plazo, el comportamiento de las placas tectónicas sigue siendo un fenómeno estocástico que desafía la capacidad de anticipación a corto plazo.

El sistema de alerta sísmica funciona gracias a la detección de ondas sísmicas iniciales, enviando una señal electrónica que permite a la población ganar segundos valiosos para evacuar inmuebles o ponerse a salvo. Este mecanismo no predice el sismo, sino que avisa sobre su inicio inminente. Por ello, la comunidad científica enfatiza que el enfoque debe mantenerse en la mejora de la infraestructura urbana y la capacitación constante de la ciudadanía, más que en la búsqueda de métodos de predicción que carecen de sustento técnico.

La participación ciudadana en ejercicios como el simulacro nacional es, por tanto, la herramienta más eficaz con la que cuenta la sociedad ante la imposibilidad técnica de predecir estos fenómenos. La preparación, el respeto a los protocolos de seguridad y la construcción responsable siguen siendo los pilares fundamentales para reducir la vulnerabilidad de las poblaciones frente a los movimientos telúricos que caracterizan al territorio nacional.

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