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IMEF estima difícil reducir el déficit fiscal por debajo del 4%

El Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas advierte que el déficit fiscal se mantendrá sobre el 4% del PIB pese a los ajustes presupuestarios.

Redacción Tribuna Nacional
Foto: eleconomista.com.mx

El Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) informó este miércoles que las perspectivas económicas para el cierre del año sugieren que el déficit fiscal no logrará descender del umbral del 4% del Producto Interno Bruto (PIB). Este análisis surge tras evaluar los resultados del primer año de administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, periodo en el cual el gobierno implementó diversos recortes al gasto público para estabilizar las finanzas nacionales.

Durante el ejercicio fiscal reciente, la administración federal logró reducir el déficit a un 4.8% del PIB mediante una política de austeridad y ajustes en el gasto corriente. No obstante, esta cifra se ubicó por encima de la meta original planteada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), la cual buscaba situar el desequilibrio en un 3.9% para fortalecer el margen de maniobra del Estado.

Especialistas del IMEF señalaron que, aunque los esfuerzos por controlar el gasto han sido constantes, la dinámica de los ingresos tributarios y la presión ejercida por los proyectos de infraestructura prioritarios complican un recorte mayor. La dependencia de los recursos públicos para financiar los programas sociales y los compromisos de deuda interna son factores determinantes en esta proyección, lo que obliga al gobierno a mantener una postura cautelosa en su planeación presupuestaria.

Por su parte, el equipo económico del gobierno federal ha reiterado que el compromiso con la disciplina fiscal es una prioridad para la gestión de la presidenta Sheinbaum. A través de la SHCP, se ha planteado que las estrategias futuras se enfocarán en la eficiencia recaudatoria y la optimización de los recursos de las dependencias federales para buscar un equilibrio que no comprometa el desarrollo económico ni la estabilidad de las finanzas públicas.

El panorama para los próximos meses dependerá en gran medida de la capacidad del Congreso de la Unión para aprobar un presupuesto que armonice las necesidades de gasto con la capacidad de ingreso del país. Mientras tanto, el sector privado mantiene una vigilancia estrecha sobre el comportamiento de las variables macroeconómicas, esperando que la moderación en el gasto público permita transitar hacia un escenario de mayor certidumbre financiera a finales de 2026.

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